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lunes, 24 de julio de 2017

La tragedia del Hindenburg


 El fin de la era dorada del Zeppelín.


Alemania 1938, tarjeta entero postal en recuerdo del accidente del Hindenburg.


 Tras unos días de vacaciones retomamos el blog, esta vez nos trasladamos al 6 de mayo de 1937.  Este día ocurrió una tragedia aérea que si bien no fue una de las mayores de la historia contribuyó a la desaparición de uno de los medios de transporte más rápidos , cómodos y lujosos del momento, el Zeppelín.

Alemania había ido desarrollando en los primeros años del siglo XX diferentes modelos de dirigibles, mejorando en cada nuevo diseño.  El culmen de la tecnología fue el LZ-127 Graf Zeppelín, un dirigible capaz de realizar vuelos transatlánticos en tiempo record y que realizó vuelos comerciales por todo el mundo, como por ejemplo una vuelta al mundo en 1929 o el vuelo a Sudamérica de 1930 acumulando una distancia de un millón de millas.
Carta circulada el 23-3-1936 desde el dirigible Hindenburg, matasellos de la oficina postal de a bordo.


Con las experiencia adquirida en el Graf Zeppelín se proyectó construir un nuevo modelo, aún más grande y rápido. Se bautizó como LZ-129  Hindenburg (en honor al Canciller de Alemania) con una longitud de 245 m de largo y 41 m de diámetro y capacidad de 200000 m3 de gas. Sus cuatro motores de 1200 CV le permitían alcanzar una velocidad de 135 km/h. En principio estaba pensado que el gas elevador fuese el helio, pero por problemas de suministro tuvo que emplearse el hidrógeno (muy inflamable) aunque se establecieron todas las medidas de seguridad necesarias para evitar problemas con la electricidad estática y que ésta provocara chispas que inflamaran el hidrógeno.


Tenía una capacidad de 50 pasajeros (aumentados a 72 en 1937) y una tripulación de 61 personas.  En 1936 su primer año de funcionamiento cruzó 17 veces el Atlántico con viajes a Estados Unidos y Brasil. Esta imagen de modernidad fue utilizada por el régimen Nazi como medio propagandístico de los logros del gobierno de Hitler. El momento culmen de sus labores de propaganda fue el vuelo durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

Tarjeta volada en el Hindenburg el día de inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín, 1-8-1936.


El 6 de mayo de 1937 tras haber cruzado una vez más el Atlántico el Hindenburg se prepara para amarrar en el aeródromo de Lakehurst (cerca de New York) tras esperar a que pasara una tormenta.  Mientras se procedía al amarre de vieron destellos eléctricos (restos de la reciente tormenta) que prendieron fuego a la parte superior de la popa , fuego que se extendió de manera inmediata por toda la estructura haciendo que cayera sobre los marineros que ayudaban en las maniobras.  De los 97 pasajeros murieron 36 , no muchos para lo que fue el pavoroso incendio que sufrió el aparato, si bien el hecho de que el accidente fuera cubierto en directo por numerosos periodistas y grabado en película cinematográfica influyeron en la mala imagen y la peligrosidad del Zeppelín.  Alemania paralizó el desarrollo de más dirigibles y desmanteló los que tenía en uso, el Graf Zeppelín y el LZ-130 recién construido y gemelo del siniestrado.

Grabación original del desastre del Hindenburg:

 

sábado, 20 de mayo de 2017

Agosto de 1936 en Berlín.

Entero postal de los Juegos Olímpicos de Berlin, matasellos de la Villa Olímpica.


Los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

Nos vamos esta vez a agosto de 1936 en Berlín, mientras en España se iniciaba una guerra que duraría varios años (con una importante contribución alemana) , en la ciudad alemana se celebraban los Juegos olímpicos. La ciudad fue el centro mundial durante los juegos y el régimen nazi quiso utilizar los juegos como herramienta de propaganda. Alemania quiso utilizar los juegos para proyectar la imagen de un país moderno, organizado, pacífico y tolerante ocultando el lado antisemita , expansionista y militarista.
Matasellos utilizado en Berlín para publicitar los juegos.

El comité Olímpico eligió a Berlín en 1931 como sede los Juegos Olímpicos de 1936 sobre todo para sacar a Alemania del aislamiento después de  su derrota en la Primera Guerra Mundial. La llegada de Hitler al poder en 1933 trastocó la idea prevista, el régimen Nazi quería controlar todos los aspectos de la sociedad, también el deporte.  Con el deporte demostrarían la superioridad de la raza aria, por ello se expulsaron a todos los deportistas alemanes no arios aunque contaran con buenas marcas. Hitler encargó la labor propagandística a Goebbels y la escenografía a Sperr (el arquitecto del régimen Nazi).

Matasellos utilizado durante los juegos en el centro de natación.

Dadas las peculiaridades del régimen nazi se iniciaron movimientos de boicot a los juegos, para ellos se organizaron unas olimpiadas paralelas que se celebrarían en Barcelona en el mes de julio (competición que se tuvo que cancelar por el inicio de la guerra civil española el día anterior).
Carta con el matasellos utilizado en el estadio olímpico.

Los juegos fueron inaugurados por Hitler el 1 de agosto, ante el que desfilaron  las 49 delegaciones mientras que el dirigible Hindenburg sobrevolaba el estadio.  También fue la primera vez en que el fuego olímpico llegó desde Grecia por portadores de la antorcha que se fueron relevando. La delegación alemana fue la más numerosa y también la que más medallas obtuvo. Para Alemania fue un éxito deportivo, de organización y de mejora de su imagen ante el mundo.
Carta volada en el Zeppelin Hindenburg durante los juegos.

Entero postal . Competiciones de vela en Kiel durante los juegos.
Inauguración de los juegos: