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sábado, 25 de marzo de 2017

El exilio del Prado


Matasellos de Ginebra publicitando la exposición de las obras del Prado.
Un episodio poco conocido de la Guerra Civil.

Nos vamos ahora a la Guerra Civil española para revisar uno de los episodios menos conocidos.  Hablamos del traslado de las mejores obras del Museo del Prado para evitar que fueran dañadas por los bombardeos a los que estaba siendo sometido Madrid.  Primeramente, con las obras cuidadosamente embaladas se trasladaron a Valencia en los pocos camiones disponibles no sin dificultades pues los grandes embalajes no cupieron por algunos puentes. En Valencia se depositaron en las Torres Serrano con fuertes medidas de seguridad para evitar daños. Posteriormente se trasladaron al norte de Cataluña , quedando entre los Castillos de Peralada y Figueras y una mina de talco en La Bajol.
Para evitar posibles daños ante el avance de los frentes de guerra , el Gobierno de la República firmó un convenio con la Sociedad de Naciones para que ésta se hiciera cargo de la conservación de las obras. Ésta se hizo cargo de las obras corriendo a su cargo el transporte hasta Ginebra desde la frontera franco-española y se encargó de custodiarlas con el compromiso de su devolución.
Finalizada la guerra se iniciaron las gestiones para el retorno de este inmenso patrimonio regresando en septiembre de 1939 . Esta vez el traslado tampoco estuvo exento de riesgos, pues el tren que las devolvía debía circular de noche y sin luces para evitar los bombardeos alemanes, había comenzado la segunda guerra mundial. 
Al igual que muchos españoles las obras partieron para el exilio y regresaron cuando la guerra terminó.
Como elemento filatélico muestro una tarjeta postal enviada desde Ginebra el 19 de agosto de 1939, en el matasellos se publicita la exposición de las obras del Prado que tuvo lugar en Ginebra de junio a agosto de 1939, mientras las obras eran custodiadas por la Sociedad de Naciones.








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